Apolo miró con preocupación a Eir, ella no se veía nada bien, pero tampoco quería tocarla, se sentía como que se desplomaría si llegara a rozarla tan siquiera.
―Eir, ¿Estás bien? ―Preguntó lo obvio, ella no está nada bien. ―Por favor, dime algo, estás pálida y… ―No pudo decirle nada más, Eir salió corriendo al baño a vomitar, ella no soportó la noticia.
¿Por qué él se casará con otra si es ella quien lleva a su hijo en el vientre? ¿Por qué la dejaría de lado si su cachorro correrá peligro al es