A Vidar se le vino el mundo encima al escuchar las palabras de su mujer, él la miró en shock.
―¿Qué estás diciendo?
―No pienso hacer equipo con la mujer que me ha hecho tanto daño en la vida. ―Se negó a ello. ―Y me niego a que mi hijo, ese que he criado toda mi vida me vea sufrir porque no puedo ganarme el amor de su hermano. ―Sonrió. ―No quiero parecer más la que ha robado a un niño de su madre. ―Se encogió de hombros. ―Y como sé que no puedo llevarme a Radiv, buscaré a una hechicera, a esa mi