―Bien, lo acepto. ―Los niños finalmente relajaron el gesto.
―Bienvenido, ladrón de tías. ―Ambos críos le dieron la mano y se marcharon para unirse a los demás.
―Lo siento. ―Jessi lo miró avergonzada. ―Te dije que eran realmente inteligentes. ―Mark no le dio importancia.
―Vamos, hay que ir con ellos. ―Tomándola de la mano se dejó guiar por ella hasta el porche donde ya estaban con cervezas en mano y bastante cómodos.
―Y dime, Mark. ―Apolo lo miró a los ojos, con un semblante tan serio que ni