Eir suspiró antes de abrir los ojos, su pecho se siente más pesado y ella misma nota mucha diferencia. Frunciendo el ceño abrió los ojos al escuchar a su loba, ¿Acaso ella está soñando?
―¡Niños! ―Gritó sentándose al recordar lo que pasó. ―¿Dónde están mis hijos? ―Miró a su alrededor, ¿Qué había pasado? ¿Acaso lograron capturarla con sus bebés? ―No, no puede ser. ―Corrió a la puerta, pero esta se abrió antes de que pudiera llegar.
―Mimada. ―Vidar respiró finalmente al ver a su mujer en pie. ―No