Mundo ficciónIniciar sesiónPadre e hija siguen en esa complicidad que hace mucho no sentían.
—Lilly no es la única que te necesita el día de su boda —le dice Giselle en un susurro—. Yo también voy a necesitar que espantes al Patán ese día, frente a todos los invitados.
—Lo haré, por mi niña mayor lo haré —le besa una mano y le pide llorando—, perdóname, hija por favor… perdóname.







