DANISHKA.
— Sigo sin creer que tu casa esté dentro de una putísima cueva — gimió Lucía, mientras observa todo el lugar —. Entonces, ¿está es tu casa?
Asentí.
— Sí, aunque ahora entiendo porque teníamos una casa muy peculiar — respondí. Lucía tenía el ceño fruncido —. Mis padres eran personas muy importantes… en el mundo bajo.
Puso una expresión de asombro y luego se relajó, respondiendo: — Cool. Mis padres eran drogadictos. Consumía lo que tus padres vendían.
— Mis padres no traficaban drog