53 - Tu cuerpo reconoce a su dueño.
DANISHKA.
Me encontraba en mi habitación, aún perpleja por la intensidad de los acontecimientos que habían tenido lugar en la capilla. Observaba a Roman de rodillas frente a mí, mi mente llena de turbulencia mientras él me hacía una propuesta que desafiaba todas mis expectativas.
— Lo siento, Roman, pero no puedo aceptar — dije, tratando de ocultar la confusión que sentía mientras nuestros ojos se encontraban, los suyos llenos de súplica —. Si esto es por el… por el sexo extraordinario que tuv