— Padre Rafael… ¡qué bueno que lo encuentro! — La voz de la Madre Superiora —. Hay una jovencita que precisa confesarse, y el otro padre no está disponible.
Roman arqueó la ceja y me miró curioso. Sonrió coqueto hacia la Madre.
— Clare que sí. Estaré encantado de tomar su confesión, Madre — respondió.
La Madre Superiora feliz, salió nuevamente de la capilla, mientras yo le observaba con curiosidad a Roman.
— ¿Por qué aceptaste? No puedes burlarte así del prójimo — espeté, molesta.
— ¿Qué qu