48 - Caricia lenta y tortuosa.
El aroma familiar del hospital me envolvía mientras cruzaba los pasillos en dirección a la habitación de Marta, después de ir por un café de la cafetería. Mis pasos resonaban en el suelo pulido, un eco monótono que reflejaba mi estado de ánimo sombrío. La preocupación por mi amiga pesaba en mi corazón, pero también había otro sentimiento latente que se mezclaba con mis pensamientos: la confusión y el tumulto emocional que había traído consigo la confesión de Roman la noche anterior.
Abrí la pue