No podía confiar en Romeo y Casandra, así que decidí tomar una medida drástica para proteger a mi esposa. Le ordené a Josef que los vigilara.
Mientras tanto, Belle parecía completamente ajena a todo esto. Estaba emocionada con la nueva casa y quería disfrutar cada momento a mi lado. Amaba verla feliz, pero al mismo tiempo, me preocupaba su ingenuidad.
Sabía que Romeo y Casandra eran capaces de cualquier cosa para conseguir lo que querían. Eran egoístas y manipuladores, y no dudarían en