Estaba sentado en mi lujosa sala, fumando un cigarro cubano y bebiendo un buen whisky, cuando mi consejero, Josef, entró. Llevaba un sobre marrón en sus manos.
— ¿Qué tienes ahí, Josef? —pregunté, sabiendo que siempre podía confiar en él.
— Es el expediente que pediste sobre Belle, la nueva niñera de tu sobrina. —respondió, entregándome el sobre. — Parece que estás obsesionado con ella, Damon.
Encogí los hombros, sin querer admitir la verdad. Belle era diferente a cualquier otra mujer