Capítulo 35. Una verdad dolorosa.
―Estás pálida, prima, parece que viste un fantasma ―dijo Carmina dándole dos besos fingidos en cada mejilla que Bianca no le devolvió.
―¿Qué haces aquí, Carmina?
―Estoy de visita, vine a ver a mi niña ―respondió Carmina con su cara dura ―lo que no imaginé es que Lorenzo me prohibiera acercarme a ella.
―¿Cómo sabías en que colegio está inscrita, Gianna? ―preguntó con sospecha.
―Con dinero es fácil conseguir información.
«Tiene un espía dentro de la casa» Pensó Bianca.
―No debiste venir al c