Capítulo 31. La rebelión de Bianca.
Ante la amenaza de su madrastra, Bianca se puso rígida, pero con la cabeza en alto y el cuerpo en posición de pelea se acercó a su madrastra hasta tenerla frente a frente, el ver como manejaba a su hermana la llenó de valor. No permitiría que siguiera abusando de Gia.
―Mi esposo conoce mi pasado, Ofelia, y te aseguro que su amor por mí es tan grande que no podrás ponerlo en mi contra como hiciste con mi padre. Y te aseguro una cosa, a Lorenzo no le temblará el pulso para deshacerse de todos mis