Capítulo 30. La gala.
El día de la gala llegó, desde la mañana Bianca había estado arreglándose, en la mañana manicura y pedicura y en la tarde llegó el asesor de imagen con su equipo para arreglarle el cabello y maquillarla. Cuando se marcharon solo le quedaba ponerse el vestido, porque los zapatos los cargaba puestos.
Lorenzo, vestido con un elegante esmoquin entró en la habitación con dos cajas en la mano que puso sobre el tocador de su esposa.
―Gianna, princesa, ve con la niñera a tomar la cena, que cuando mamá