Capítulo 8 Voto de confianza
Ya tarde en la noche de ese día, Leónidas regresó a lo que llamaba su refugio.
Como siempre, pasó primero por la habitación de los niños. Los contempló dormidos desde el marco de la puerta. Al principio, él les había asignado una habitación diferente para cada uno, pero los niños se negaron a separarse. Se abrazaron, llorando y atemorizados, mirándolo como si él fuera un enemigo.
Sabía que el único culpable de esa situación era él.
Desde que Graciela se casó, no se