Capítulo 10 Una crisis entre manos
Ella se puso de pie lentamente, ignorando a la niñera que se había cubierto la cara con las manos. Elías la miraba fijamente, esperando la explosión de gritos que siempre venía cuando hacía algo y a su tío no le gustaba.
Ariana se giró hacia Elías, pero su voz no era de ira, sino de una completa calma.
—Elías, tú tienes derecho a enojarte, pero la harina no es para eso. Ella se quedó un rato contemplando el desastre con tristeza… —luego se acercó al recipiente que Elías había tirado, mientras Sofía seguía llorando.
Ariana se arrodilló suavemente junto a Sofía. Sin mirar al niño, le habló a la niña con una suavidad que rompía el corazón.
—Sofía, a los padres hay formas de recordarlos en nuestro corazón. Si quieres llorar, puedes hacerlo. Si quieres hablar de ellos, puedes hacerlo. Quizás no necesitas recordar sus rostros, tan solo… piensa en ellos, haz una oración y promételes que los dos estarán bien, que ellos podrán estar orgullosos de ustedes, que