Capítulo 75 Pronuncia mi nombre
Leónidas estaba sentado en un sillón de exterior, con una copa de cristal en la mano. No llevaba camisa, solo los pantalones del pijama, y su piel al descubierto.
—Solo iba a cerrar las puertas ya me voy a dormir—balbuceó ella, pero su cuerpo no se movía. Estaba pegada al piso por la intensidad de aquellos ojos oscuros
Leónidas se puso en pie con una lentitud felina y caminó hacia ella. Se detuvo a una distancia que desafiaba cualquier norma de protección persona