Epílogo 1
El viento soplaba suavemente entre los árboles en el lugar donde descansaban los restos de los padres de Sofía y Elías.
Leónidas y Ariana se arrodillaron frente a las lápidas de Graciela y su esposo. Los niños se colocaron justo en medio de ellos, mirando las inscripciones con serenidad.
—Hola, mamá... Hola, papá —comenzó Sofía, con la voz suave pero firme—. Por fin vinimos a visitarlos. Estamos todos aquí.
Elías se acercó un poco más, tocando la piedra fría con sus dedos pequeños.
Qu