Capítulo 74 Casa extraña
Leónidas no retrocedió ni un milímetro. Al contrario, su mirada descendió a los labios de Ariana con una fijeza que la hizo sentir que ya la estaba besando.
Ariana quiso abofetearlo, o quizás aferrarse a su camisa, no lo sabía. Por suerte, el grito de Sofía llamándolos desde el siguiente puesto rompió el hechizo. Ella se apartó de él como si hubiera tocado hierro incandescente y caminó hacia los niños sin mirar atrás.
Ariana trató de recomponerse, hubiese querido que n