Capítulo 121 No me arrepiento
—Gracias, Walter —dijo Leónidas, sintiendo un alivio momentáneo.
—Para eso somos familia, hermano, —respondió Walter con su eterna sonrisa burlona, guiñándole un ojo. Luego, se giró hacia Ariana con una inclinación de cabeza—. Mi señora, mis respetos. Estás hermosa y tienes todo mi apoyo. Lástima que no te conocí primero; te habría secuestrado.
Mientras hablaba, Walter sostenía a Talina con una firmeza que no admitía réplicas. Los presentes se quedaron esperando un