Capítulo 120: Cara a cara
Ariana, que aún intentaba procesar las palabras de Leónidas, se quedó petrificada. Al ver a Eduardo subir el primer escalón con los brazos abiertos, el aire se le escapó de los pulmones. El recuerdo de los desprecios y el abandono de ese hombre la golpearon como un inmenso martillo de hierro.
Pero antes de que Eduardo pudiera siquiera rozar la seda azul del vestido de Ariana, una figura se interpuso con una violencia silenciosa.
Leónidas dio un paso al frente, bloquean