Capítulo 50 Matrimonio sin amor
Ariana reaccionó y lo siguió, corriendo detrás de él apresuradamente.
— ¡Espere!
Él la escuchó y se dio la vuelta con lentitud.
— ¿Qué pasa?
—Yo… yo no quiero que piense que soy una malagradecida, tampoco que soy grosera. En verdad le agradezco todo lo que ha hecho por mí, incluso el estar aquí hoy acompañándome.
Un mechón de cabello se había desprendido de la coleta de Ariana y caía sobre su rostro. Leónidas extendió una de sus manos para recogerla, pero tras un segundo de duda, la retiró bruscamente, ajustándose la chaqueta como si nada sucediera.
—No te equivoques… no soy amable ni nada de eso —sentenció él con su habitual dureza. No quería que ella pensara que se había ablandado.
Ariana le sonrió por primera vez. En sus ojos había una chispa de diversión que él nunca le había visto, e incluso apareció aquel tic de acomodarse los lentes que ella tenía cuando estaba nerviosa.
—Es igual, le agradezco todo lo que ha hecho. Después de la cirugía de mi ma