Capítulo 50 Matrimonio sin amor
Ariana reaccionó y lo siguió, corriendo detrás de él apresuradamente.
— ¡Espere!
Él la escuchó y se dio la vuelta con lentitud.
— ¿Qué pasa?
—Yo… yo no quiero que piense que soy una malagradecida, tampoco que soy grosera. En verdad le agradezco todo lo que ha hecho por mí, incluso el estar aquí hoy acompañándome.
Un mechón de cabello se había desprendido de la coleta de Ariana y caía sobre su rostro. Leónidas extendió una de sus manos para recogerla, pero tras un