El bosque parecía una mancha borrosa a su alrededor. Mía corría sin un rumbo fijo sintiéndose confundida, pero a la vez, llena de poder. La nueva fuerza que poseía, la velocidad y los sentidos agudizados la agobiaban. Todo lo que creía saber de pronto se ha desmoronado en un abrir y cerrar de ojos. En cuestión de una sola noche y una mordida, descubrió que el mundo es más aterrador de lo que alguna vez imaginó.
Se detuvo cuando alcanzó la frontera con la autopista por donde transitaban los auto