Mía luchaba por contener las lágrimas. Después de toda la odisea que había tenido que pasar la noche anterior, lo menos que necesitaba era que Damien le reclamase lo que había hecho, aunque era consciente de que el chico tenía motivos para reclamarle. Se sentía atrapada entre las decisiones difíciles que la vida le había impuesto, y sabía que había actuado impulsivamente al escaparse de casa. ¿Era locura? ¿O la desesperación por evitar un destino no deseado? La pregunta resonaba en su mente mie