Mía estaba a punto de dejarse someter por los sentimientos que gritaban en su interior que lo dejase acercarse, no obstante, su orgullo pareció ser más poderoso, pues consiguió deslizarse entre los brazos de Dereck que la cercaban del tronco y se alejó.
—No creas que por decirme cosas bonitas voy a caer tan fácil, si quieres que te crea, deberás demostrármelo —le dijo con firmeza.
Dereck peinó su cabello con los dedos y suspiró profundo. Sabía que ella tenía razón, pero ¿cómo se lo demostraba