Capítulo 74
En el comedor del hospital psiquiátrico, las bandejas chocaban, los pacientes murmuraban, algunos reían solos, otros miraban al vacío.
Lorraine estaba sentada en la mesa central, con el cabello recogido de forma desaliñada y todavía con la marca del esparadrapo en la muñeca donde le habían colocado la vía el día anterior. Frente a ella, la bandeja contenía arroz empapado, pollo hervido y verduras sin color. Sostuvo el tenedor como si fuera algo contaminado.
— Qué porquería — murmuró