Capítulo 54
Leon tomó el celular y, antes de marcar, respiró hondo. Quería que la sorpresa fuera perfecta, sin pistas de que ya estaba todo planeado.
— Ísis… — dijo al teléfono cuando ella contestó.
— Hola, amor… ¿ya estás en la empresa? — preguntó ella, con el tono dulce que siempre lo derretía.
— Sí, mi pequeña sirena. Te llamo para invitarte a… un paseo.
Ella frunció el ceño, curiosa.
— ¿Un paseo? ¿Qué tipo de paseo?
Leon sonrió, conteniendo la emoción.
— Un paseo solo nuestro, lejos de todo