Eva North
No había arrepentimientos para lo que había hecho. Pero aun podía sentir la sangre pegada en mi cuerpo aun después de que me había bañado muchas veces.
Fui a esa manada, envié una clara señal de guerra, maté personas y aun después de regresar a casa el dolor seguía ahí.
Agudo, constante, incesante ¿cuándo había sido la última vez que me había tomado el tiempo de sentirme así? Lo había olvidado.
Pero, esta vez, no había forma de que lo ignorara, no cuando me había enterado de la ver