Damián Lennox
Sangre corría por sus dedos, su bonito rostro y pegaba las hebras de sus cabellos a su cara, se veía tan sucia y llena de rojo. Además opaca en muchas zonas.
Sin embargo el brillo en sus ojos resplandecía como enormes rayos de luz. Y la determinación en ellos me dejó saber que no importaba lo que dijéramos, ella lograría sus objetivos aunque tuviera que hacerlo sola y valiéndose por sí misma.
Pero yo no le negaría nada, no cuando ahora el lazo nos unía y aunque no estaba completo