Victoria suspiró, sintiendo el peso de la doble vida que llevaba.
—No es eso —respondió, mirando fijamente a su padre—. Solo necesito tiempo para dejar mi puesto de manera profesional. Ese trabajo es el que ha mantenido a flote a esta familia mientras buscábamos soluciones.
Gael dejó los cubiertos, dando por terminado su desayuno. Su mirada se suavizó, pero su tono seguía siendo el de un hombre que ha tomado una decisión final.
—Y agradezco todo lo que has hecho, hija. De verdad. Pero cua