La puerta de metal pesado se cerró con un eco rotundo e inmediato detrás de Victoria, dejando el recinto sumido en un aislamiento total. El silencio ocupó de golpe cada rincón del espacio que su silueta había dejado vacante, un mutismo denso que parecía pesar sobre los hombros.
Gael permaneció sentado en su banca de metal, sin alterar la postura. Daniel continuó estático junto a la entrada principal, manteniendo el cuerpo rígido. Ninguno de los dos hombres articuló una sola palabra durante var