La camioneta negra avanzó por el camino de terracería con las luces apagadas, deslizándose como un espectro entre la penumbra. La lluvia de horas antes había dejado el suelo húmedo y el aire cargado de ese olor metálico que siempre precedía a la violencia. A varios metros de distancia, escondida entre árboles y concreto abandonado, se levantaba la vieja fábrica donde el equipo de inteligencia Meléndez había localizado a Gael Rivera.
Dentro del vehículo, el silencio era absoluto, una calma ten