Victoria despertó con la luz del sol bañando la habitación. Su primer pensamiento, casi instintivo, fue para la figura de Daniel, que aún permanecía ahí. "Se le hizo tarde o simplemente se dio el lujo de faltar por ser el jefe", reflexionó para sí misma, con un matiz de ironía. Se levantó sin hacer ruido, se cambió y bajó las escaleras. La noche anterior con Estefany había sido un bálsamo necesario; hacía mucho que no disfrutaba de esa complicidad sin el peso de los Meléndez sobre sus hombros.