ISABELLA RODRÍGUEZ
—Escúchame bien, Isabella… —dijo Sebastián a través del teléfono de María. No estaba dispuesta a usar mi propio celular y que Gabriel descubriera mi treta—. El técnico me ha dicho que la empresa Silva creó un microchip de alta tecnología y parece que es el futuro de la industria armamentística del país. No es cualquier cosa para microondas y refrigeradores, prácticamente se volverá el corazón de misiles tácticos.
—Eso suena… complicado… —contesté sorprendida, viendo a María