Alana.
DECISIONES.
Abigail se despidió prontamente cuando vio que Farid necesitaba un momento conmigo, ella me aseguró que su residencia era cómoda, y que estaba pasando unas vacaciones plácidas con todo pago aquí en Angkor.
No pude evitar sonreír ante su comentario, pero me sentí aliviada de que estuviera bien, después de todo.
Pero en cuanto me vi sola con Farid en la habitación, y su rostro era más serio de lo normal, sentí las mejillas calientes, y la vergüenza me arropó entera.
—No sabes e