Alana.
AKIM.
Esto tenía que ser una broma en su totalidad. Solo me quedé mirando fijamente a Akim mientras pensaba qué podía responderle. La verdad es que su mirada ya no era la misma, y la sonrisa que me daba solo me causaba escalofríos.
Sin embargo, aposté por nuestra amistad, por lo que había recorrido con él en estos últimos tiempos, y por esta alianza de ver a nuestro país libre, que seguía uniéndonos.
No hice caso a la palabra llamada “Guerra” y sonreí para él.
—Te felicito por el cargo.