Alana.
CEDIENDO.
Como ninguna otra vez, mi boca fue invadida por la suya mientras mi cuerpo se echó hacia atrás por la fuerza que su cuerpo ejerció sobre el mío, y cuando estuve a punto de caerme del sofá, los brazos de Farid tomaron mi cuerpo para hacer un movimiento no esperado.
Todo mi cuerpo fue alzado para ser posicionado por él en su dorso, pero en ninguno momento su boca se despegó de la mía.
Él no preguntó absolutamente si podía tocarme o besarme de la forma que me estaba besando, y yo