—Me encantas —Señaló ella aún con él en su interior.
—Tengo que decir lo mismo sobre ti —Atinó a decir atontado.
Ella se rio de su estado y se quitó de encima de él abriendo la puerta del auto mientras que su compañero estaba impactado en el asiento del conductor viendo a la nada.
—¿Vienes? —Consultó Kenia con una gran sonrisa.
—Contigo a dónde sea —Artículo de forma desenfrenada cargándola.
—¡No! ¡Bájame! —Solicitó apenada la joven.
—Eres mi princesa y como tal pienso tratarte —Musitó besándol