A lo lejos ese tal jefe los miraba fijamente, nunca fue del agrado del millonario, se trataba de un desviado de los que el magnate mantenía un mal concepto ya que era bueno juzgando las acciones de los demás y tapándose los ojos para no ver las suyas.
—¿Vengo a buscarlas mañana? —Finiquitó este molestándose un poco por todos los rodeos.
—Yo te llamo —Fue lo que su novia le respondió retirándose de su lado y volviendo a su lugar de trabajo.
Ese tipo de respuestas inciertas que solía entregarle e