Beatrice.-
Llegué al hotel y subí directamente a la habitación.
Damon abrió la puerta, ya sin camisa y con esa mirada de deseo que me hacía sentir una mujer de verdad.
Me lanzó sobre la cama y me besó con una urgencia que me hizo olvidar a Eleonor, a Todd y a la red de mentiras en la que vivía.
— Llegas tarde –susurró mientras sus manos recorrían mi cuerpo.
— Tuve un contratiempo con tu tía –expliqué rodeando su cuello con mis brazos–. Pero, ya está solucionado.
Mientras me entregaba a él,