Beatrice.-
Aún puedo recordar los besos y las caricias de Damon la noche anterior.
Fue una inyección de adrenalina regresar a la gala con la cabeza en alto, pero con el corazón acelerado.
No iba a dejar de ver a Damon, él era lo único que me mantenía cuerda y viva en este infierno.
Escucho cuando la puerta principal se cierra. Mi momento para salir había llegado, me encontraría con Damon en su hotel antes de ir a la consulta con el obstetra para el primer eco de mi hijo.
Me aplico un poco