La Culpa...
Damián.-
Alex me miraba sorprendido, yo no pude darle la cara, estaba determinado a tener a mi hijo a mi lado, pero para mi hermano la idea era descabellada.
— ¿Acaso tú no harías lo mismo? –su expresión cambió de inmediato, su mirada se entristeció, mi pregunta era un gancho directo a su corazón.
— No te preocupes por eso mi niño –se entromete mi nana–. igual debemos asegurarnos que ese bebé es de Damián.
Alex se irguió mirándome confundido, como si se hubiese perdido la última novedad.
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