ISABELLE
El ruido y las conversaciones de la gente eran casi ensordecedores, pero era de esperar.
La mayoría charlaba, pocos trabajaban.
Era la hora del almuerzo, la más ruidosa del día laboral.
Cerré los ojos y los volví a abrir, tratando de concentrarme en la hoja de cálculo que tenía delante, pero mi mente seguía volviendo al caos de la mañana con Andrew y Jake.
Eché un vistazo al reloj, solo me quedaban treinta minutos para que terminara la pausa para comer.
Tenía hambre y mi estómago rugí