JAKE (13)
Cuando nos separamos, el aire entre nosotros estaba cargado de tensión, de ese tipo de tensión que te pone la piel de gallina y te acelera el corazón.
Sus labios aún estaban ligeramente entreabiertos, su respiración era irregular, como si aún no hubiera asimilado del todo lo que acababa de pasar. Yo tampoco.
Mi mente era un torbellino de pensamientos.
No había pensado en las consecuencias, solo la deseaba y no lo pensé demasiado.
Era mi secretaria, pero tenía ese poder sobre mí.
Clai