VICTOR
Después de que se llevaran a Isabelle, entramos en la oficina de Andrew y Edward se dejó caer en la silla, mientras yo me quedaba allí de pie, con las manos en los bolsillos.
No parecía alguien que estuviera pasando por la pérdida de un hijo, sino que estaba muy interesado en hacerse con todo lo que Andrew había dejado.
Acerqué la silla y me senté frente a él. Edward se recostó en la suya, con esa sonrisa de satisfacción en el rostro. Siempre parecía tener la sartén por el mango, como s