JAKE
«Isabelle... Isabelle», le dije mientras la sostenía en mis brazos.
Su cuerpo se sentía pesado en mis manos, con su sangre empapando mi camisa, cálida contra mi piel.
Su rostro ya estaba pálido y su respiración comenzaba a ser superficial...
Se veía tan frágil y verla luchar por mantenerse con vida me provocó pánico.
No podía perderla... no cuando habíamos llegado tan lejos.
Caminé hacia el coche, con las manos temblorosas mientras buscaba a tientas la manilla de la puerta.
«Quédate co