Después de aquel encuentro, nada volvió a ser igual entre ellos.
Había una pasión que rozaba lo irracional.
Una conexión feroz, casi peligrosa, que parecía entrelazar sus almas cada vez que sus cuerpos volvían a encontrarse.
Alessandro, siempre tan correcto, tan rígido con sus órdenes y su manera de controlar la vida, perdía completamente el eje con Selena.
Y eso lo desesperaba.
Cumplir el bendito contrato explícito que tenía con ella se estaba volviendo cada vez más difícil.
Porque con Selena