Quince días más tarde.
El día del juicio llegó a una velocidad aterradora, llenando el aire de una palpable tensión.
Ese día, después del desayuno, Jenna, David y Rachel, deseando que todo aquello terminara cuanto antes, se dirigieron al tribunal, vestidos de manera sobria y con sus expresiones serias, reflejando la gravedad del día que tenían por delante.
Las calles que conducían al juzgado estaban llenas de murmullos curiosos y los periodistas se agolpaban frente a las puertas del tribunal,