Media hora después, Harvey aún no había regresado y Jenna había perdido la noción del tiempo. Durante todo ese rato, había saltado, se había arrastrado y había hecho todo lo posible para acercarse a la mesa sobre la que se encontraba el cuchillo.
Al final, después de mucho intentarlo, con una determinación de hierro, logró alcanzar la mesa y con la boca tomó el cuchillo. Acto seguido, emocionada, pero también desesperada, y con un esfuerzo sobrehumano logró tomarlo entre sus manos.
Sus manos te