CAPÍTULO 34 – Un infierno.
Los siguientes días en la mansión fueron una nueva prueba a su resistencia. David la trataba con una distancia y una frialdad casi insoportable, imponiéndole, a cada momento, cada vez más reglas y restricciones. El desprecio y la arrogancia que mostraba hacia ella la hacían sentir como una prisionera en aquella mansión.
Una noche, durante la cena, a la cual Jenna era bienvenida por el único hecho de que Noah se negaba a comer con David si su madre no estaba presente, después de que el niño se m